Fecha: Junio de 2007
Veámoslo de esta otra manera: Si no hay nada que yo pueda hacer sobre esta situación, no tengo ningún poder ni capacidad para resolverla. No puedo emprender ninguna acción o intentar influir de determinada manera, para que las cosas cambien.
Evidentemente, aceptamos el hecho de que, en ocasiones, nos enfrentamos a situaciones que escapan totalmente a nuestro control y sobre las que no podemos intervenir, pero son muchas más las situaciones en las que creemos que no hay nada que podamos hacer, cuando en realidad existen opciones que no estamos sabiendo ver.
Si me posiciono en situación de víctima, no tengo control sobre mi vida. Hablando metafóricamente, es como si soltara las riendas de mi vida y las dejara en manos ajenas. Como si le entregara a los demás la capacidad de decidir sobre mi vida, al mismo tiempo que me la niego a mí misma.
En coaching, decimos que esta manera de percibir la realidad nos quita poder porque disminuye y limita nuestra capacidad de acción. Cuando nos encontramos anclados en el victimismo ante una determinada situación:
- Nuestras conversaciones se llenan de explicaciones, se orientan al pasado, se vuelven reiterativas y circulares, formando bucles sin fin (lo que pasó y lo que podía haber pasado, lo que me hicieron, lo que dije y lo que no dije, etc.)
- Nos sentimos resentidos, no podemos perdonar ni olvidar, nos quedamos enganchados en aquello que nos ocurrió, aquello que nos dijeron, aquello que no fue y podía haber sido…
- Tenemos más dificultad para visualizar el futuro, generar acciones nuevas y asumir la responsabilidad de llevarlas a cabo
Por el contrario, cuando somos capaces de encontrar soluciones a nuestros problemas, es porque, de alguna manera, nos hacemos responsables de los mismos, asumiendo que existen aspectos en los que podemos influir o acciones que pueden tomarse para intentar resolverlos. Desde esta posición es mucho más probable que surjan ideas para solucionar los problemas y decisiones de actuar en otra dirección. No es que estas ideas y decisiones vayan a solucionar todos los problemas de forma automática, pero es innegable que existen más posibilidades de que lo logremos.
Locación Interna
Esta tendencia en la forma de actuar recibe en psicología el nombre de Locación Interna. Las personas de fuerte locación interna tienen más facilidad para encontrar los aspectos de la realidad que tienen que ver con ellos mismos, y suelen ver mejor de qué manera pueden influir o actuar para modificar dicha realidad. Estas personas tienen mayor capacidad de acción porque tienen la percepción de que hay algo que ellos pueden hacer y que la resolución de los problemas está a su alcance.
En coaching, decimos que esta manera de percibir la realidad nos da poder porque incrementa nuestra capacidad de acción. Si nos hacemos responsables de lo que nos ocurre, utilizaremos de forma predominante conversaciones orientadas al futuro, tendremos más facilidad para visualizarlo y, en consecuencia, para generar acciones nuevas.
En coaching trabajamos a menudo para que el coachee haga el recorrido de víctima a responsable y puede decirse, de hecho, que este trabajo constituye la estructura fundamental del proceso de coaching. Las personas suelen hacer un quiebre precisamente en los aspectos problemáticos de su realidad para los que no encuentran solución. Frecuentemente, esto ocurre porque están observando esa parte de la realidad desde una posición de víctima. En la medida en que son capaces de observar esa misma realidad desde otro punto de vista, aplicando otra mirada, encontrarán soluciones que antes no veían y, en consecuencia, tomarán decisiones y emprenderán acciones diferentes.
Lenguaje Víctima, lenguaje Responsable
El lenguaje no es inocente, tiene la capacidad de generar realidades. A través del lenguaje podemos crear o destruir posibilidades. Cuando nos comunicamos con otros o con nosotros mismos, a través del lenguaje podemos estar dándonos o quitándonos fuerza.
Cuando buscamos agentes externos responsables o culpables de lo que nos ocurre, nos estamos quitando poder porque anulamos cualquier posibilidad de solución. Solo haciéndonos responsables de nuestros actos, podemos encontrar alternativas y generar las condiciones adecuadas para generar una nueva realidad.
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LENGUAJE DE VÍCTIMA |
LENGUAJE RESPONSABLE |
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El otro, la situación, tiene la capacidad de generar en mí una emoción que yo no puedo controlar: |
Yo soy responsable de cómo me siento y la única persona con capacidad de generar otra respuesta emocional: |
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El otro, las circunstancias, etc., me están impidiendo lograr mis objetivos: |
Soy yo el que no estoy logrando mis objetivos: |
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La falta de tiempo es la causa de mis problemas actuales |
No estoy sabiendo gestionar mi tiempo de forma adecuada. |
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